Por: Valentina Forero, Practicante de Comunicaciones
En una nueva edición de UNINPAHU Talk, conversamos con Adriana Marcela González, líder de Gestión Documental, quien compartió una valiosa reflexión sobre el rol del liderazgo en los entornos organizacionales actuales, así como su impacto en los equipos de trabajo y en los procesos de transformación digital.
Desde su experiencia, Adriana destaca que el liderazgo va mucho más allá de ocupar un cargo o tener conocimientos técnicos. Un verdadero líder es quien logra inspirar, guiar y conectar con su equipo, generando ambientes de confianza, motivación y crecimiento. En ese sentido uno de los aspectos más relevantes que mencionó fue el valor de la inteligencia emocional en el ejercicio del liderazgo.
En muchas ocasiones se subestima el poder que tiene esta competencia para influir positivamente en los equipos. La capacidad de reconocer, entender y gestionar nuestras emociones y las de los demás se traduce en líderes más empáticos, humanos y capaces de generar relaciones laborales más sanas. Esta habilidad, muchas veces invisibilizada, marca la diferencia entre un jefe y un verdadero líder.
Otro de los puntos clave abordados en la conversación fue la necesidad de adaptación en medio de la transformación digital. En un mundo cada vez más interconectado y cambiante, los líderes deben estar preparados para incorporar nuevas tecnologías que optimicen los procesos organizacionales. insiste en que no basta con saber manejar herramientas digitales, el liderazgo actual requiere: visión, flexibilidad y una actitud abierta al cambio.
Además, señaló que si bien el conocimiento técnico es importante, este por sí solo no garantiza un liderazgo efectivo. «No toda persona experta en lo técnico sabe liderar», afirmó. Por eso, el equilibrio entre las habilidades duras y las blandas se vuelve un movimiento clave. Un líder debe saber delegar, comunicar con claridad, resolver conflictos, y sobre todo, motivar a su equipo para alcanzar objetivos comunes.
Enfatizó en que las competencias blandas como la empatía, la escucha activa y la resolución de conflictos son fundamentales para lograr eficiencia en los procesos. Incentivar un ambiente donde los colaboradores se sientan escuchados y valorados no solo mejora la dinámica interna del equipo, sino que también potencia la innovación y la creatividad, claves en un entorno laboral que exige cada vez más soluciones efectivas.
Finalmente, concluyó que la transformación digital está reinventando la manera en que se gestionan los documentos y la información, lo cual requiere un liderazgo preparado para asumir el reto del cambio. Esto implica capacitar, motivar y construir una cultura organizacional que entienda la tecnología como una aliada para mejorar la productividad.



