Los recientes movimientos sísmicos nos recuerdan que la prevención, la solidaridad y el cuidado colectivo son fundamentales. Más allá de la incertidumbre que puede generar un sismo, estos momentos también representan una oportunidad para preguntarnos qué tan preparados estamos para proteger nuestra vida y la de quienes nos rodean.
En un país con actividad sísmica permanente, estar preparados no significa vivir con miedo. Significa conocer nuestro entorno, identificar los riesgos, reconocer las rutas de evacuación y saber cómo actuar cuando se presenta una emergencia. El Servicio Geológico Colombiano recuerda que en Colombia se registran sismos todos los días, aunque gran parte de ellos no son percibidos por la población.
En UNINPAHU entendemos que el bienestar también se construye desde la prevención. Cuidarnos implica actuar con calma, responsabilidad y empatía, pero también estar atentos a quienes pueden necesitar nuestro apoyo: compañeros, docentes, colaboradores, visitantes, personas con discapacidad y cualquier integrante de nuestra comunidad.
¿Qué debemos tener presente ante un sismo?
Mantén la calma y observa tu entorno. Una reacción apresurada puede aumentar el riesgo.
Durante el movimiento, protégete y aléjate de ventanas, vidrios, objetos pesados o elementos que puedan caer. Si estás dentro de una edificación, evita desplazarte precipitadamente mientras ocurre el sismo.
Sigue las indicaciones de brigadistas y personal encargado de emergencias una vez termine el movimiento.
No utilices ascensores durante una evacuación y mantén libres las rutas de salida.
Si identificas grietas, fisuras o daños en la infraestructura, evacúa siguiendo las instrucciones establecidas.
Mantente atento ante posibles réplicas y evita regresar a espacios que puedan representar un riesgo hasta contar con autorización.
Conoce las rutas de evacuación y puntos de encuentro de los espacios que frecuentas.
Ten preparado un kit de emergencias y conversa con tu familia o grupo cercano sobre qué hacer y cómo comunicarse ante una eventualidad.
Infórmate únicamente a través de fuentes oficiales, como el Servicio Geológico Colombiano y las autoridades de gestión del riesgo. Evitar rumores y cadenas sin verificar también es una forma de cuidarnos.
Prepararnos también es cuidar
Las emergencias nos recuerdan que el cuidado de la vida es una responsabilidad compartida. Una comunidad preparada no es aquella que nunca siente miedo, sino aquella que sabe cómo responder, se informa responsablemente y está dispuesta a ayudar a los demás.
Hoy la invitación es sencilla: revisemos nuestro entorno, conozcamos los protocolos, hablemos sobre prevención y asumamos el autocuidado como parte de nuestra vida cotidiana.
Porque cuando se trata de proteger la vida, cada acción cuenta y cuidarnos entre todos hace la diferencia.




